
El relevista de Cleveland vivió el año pasado la mejor campaña de su carrera. Luego de varios tropiezos, es considerado actualmente como uno de los mejores set ups de las mayores. Le gustaría ser cerrador en el futuro.
Winter Haven (Florida) / Enviado Especial La campaña de 2007 posicionó a Rafael Betancourt como uno de los mejores set up de las Grandes Ligas. Su récord de 5-1 y su efectividad de 1.47 fueron clave en el título divisional de los Indios de Cleveland el año pasado. Pero para llegar a disfrutar el status que ahora posee, el derecho tuvo que trabajar mucho. Firmado en 1993 como infielder por los Medias Rojas de Boston, el cumanés fue convertido en lanzador en 1997, pero cuatro años después, en 2001, sufrió una grave lesión en su codo derecho que puso en peligro su carrera. “Siempre estuve pensando en qué iba a hacer si no era jugar pelota”, recordó el relevista. “No sólo en jugar, sino también en saber si el brazo iba a responder después de la operación, de las cosas que me hicieron en el codo, del metal que metieron allí. “No sabía si iba a lanzar otra vez o si iba a ser mejor de lo que era”, reconoció. “Fueron muchas cosas que me pasaron por la mente, pero nunca me rendí”. Luego de pasar más de un año en proceso de recuperación, los Indios le dieron la oportunidad de regresar al béisbol. “Tuve la oportunidad de jugar en Venezuela (con Caribes) y los Indios me dieron la oportunidad de estar otra vez en Estados Unidos. Eso para mí fue un sueño”, explicó. “Yo quería demostrar, no solamente a las personas en Estados Unidos, si no a mí mismo que podía seguir pitcheando”. Ese mismo año se convirtió en grandeliga y demostró que su brazo estaba de regreso. En el mejor béisbol del mundo se estrenó con marca de 2-2, con 2.13 de efectividad y 36 ponches en 38 innings. “De Grandes Ligas siempre pensé, ‘bueno si pasa, no me voy a poner presión, que tengo que llegar obligado’. No, yo vine a jugar aquí. Lo puse en manos de Dios, y si pasaba, jugaba en Grandes Ligas, si no, iba a seguir jugando para estar en lo que me gusta, que es jugar pelota”. Segunda etapa Luego de su estreno, Betancourt supo que el trabajo le rindió frutos, pero que todavía tenía mucho por hacer. “Subir a las Grandes Ligas fue otra etapa en mi vida”, explicó. “Vi todo lo que me costó, todo el trabajo que hice, todo el sacrificio que puse para lograr lo que logré y el día que llegué, dije que era para quedarme”. “Eso es lo que tengo en mi mente, todos los días trato de dar lo mejor que pueda, sea en prácticas o más aun cuando juego”, agregó. “Para mí la constancia y las ganas que siempre tengo de hacer las cosas correctamente, como se deben hacer, me han ayudado mucho a ser responsable en mi trabajo”. Entre 2004 y 2006 se posicionó como una pieza fija en el bullpen de la tribu, a pesar que tuvo que vivir otro trago amargo al ser suspendido por uso de sustancias prohibidas en 2005. “Lamentablemente pasó ese inconveniente y fue una parte dura en mi carrera, no por mí, sino porque tengo mi familia y ellos tenían que lidiar con eso”, contó. “Si hubiese estado yo solo, ni pendiente hubiese estado de eso. Siempre mi intención de demostrar que lo que pasó fue un error lo hice por mi familia”. El positivo de derecho se produjo por el uso de medicamentos antiflamatorios y tras volver, con su actuación, sobre todo en 2007, se encargó de demostrar que no necesitaba hacer trampa para hacerse un nombre en las mayores. “El año pasado lo que hice fue, en lo personal, demostrar que no necesito y nunca he necesitado usar esteroides, ni hormonas de crecimiento”, subrayó. “Todo lo que he hecho es con trabajo limpio y con el sacrificio que siempre le he puesto a esto. Eso fue una experiencia para saber manejar los momentos malos”. Próximo paso Como preparador del cerrador Joe Borowski, el criollo salvó tres encuentros y sólo concedió nueve boletos en 79.1 innings, en los que abanicó a 80 rivales. Sus números fueron impresionantes, pero Betancourt quiere exigirse más en la recién iniciada campaña. “Siempre quiero mejorar. Siempre tengo esas ganas, sobre todo cuando llegas a este nivel, en el que sabes que después de aquí no hay más nada”, resaltó. “Siempre tienes que pensar en ser mejor de lo que fuiste el día anterior”. “Cuando llegas a este nivel y la gente piensa que eres uno de los mejores, uno se siente muy contento porque el trabajo que has hecho ha servido de algo”, añadió. “Al ser considerado uno de los mejores, tienes que tratar de mantenerte ahí arriba, seguir mejorando y destacándote en ese rol”. Betancourt es un hombre de retos, pero se toma las cosas con calma y no se coloca presión para intentar repetir o mejorar su actuación del año pasado. “Yo trato de llevarlo todo día a día. Tú siempre tienes tus metas, pero al empezar la temporada no puedes pensar en que quieres lanzar 80 innings”, explicó. “Es una temporada muy larga, de seis meses, y tienes que prepararte día a día, pero las metas las voy a tener ahí siempre. Cuando llegues al final es que vas a ver los resultados y dirás si te vas a sentir conforme con lo que hiciste o no”. Aunque está enfocado en el presente, el serpentinero sabe que su próximo paso para mejorar su status en las mayores es asumir el rol de cerrador. “Esa es la pregunta que se me ha hecho más últimamente y como he dicho, Borowski es el cerrador de nosotros en estos momentos y yo sólo espero ayudar al equipo de la manera que lo hice el año pasado”, refirió. “Esa es mi mentalidad. Si la oportunidad de ser cerrador llega algún día, que es algo que me gustaría hacer, sabré afrontar esa situación, pero por los momentos debo pensar en el trabajo que tengo que hacer ahora”.